Desde el primer premio allá por 1970, en un Certamen de Primavera, hasta colgar su "Fiesta mayor de Deva" en el Salón de Otoño de 1985 en París, van tres lustros de una trayectoria ascendente que le acredita en el dominio y madurez del oficio. Gallego en opinión de los críticos nacionales, realiza una pintura en la que confluyen el ambiente y el hombre en sus más nimias tareas y manifestaciones, como un medio de trasmitirnos su visión de esa realidad cotidiana que a tantos pasa inadvertida.
                               "El Punto" de las Artes
                                (Madrid- Nov. 1987)